
Hablemos sobre la lámpara UV de mercurio de 120 W/cm
Cuando comenzamos a diseñar nuestros módulos de lámparas UV de mercurio estándar, teníamos un objetivo claro: alcanzar 120 vatios por centímetro. Si usted trabaja en el sector de impresión, sabrá que eso no es solo una especificación arbitraria que aparece en las hojas técnicas. Se trata de la diferencia entre un proceso de impresión perfecto y uno completamente desastroso. Es lo que permite aumentar la velocidad de impresión sin preocuparse por manchas en la tinta o por que el sustrato se deforme.
El calor es el verdadero desafío.
Añadir tanta energía en un espacio tan reducido es ideal para tintas o resinas que necesitan curarse rápidamente. De esta manera, se logra una curación casi instantánea. Pero hay un problema: la lámpara se calienta mucho. Si el espacio de refrigeración es insuficiente, ese revestimiento de cuarzo puede derretir los filmes de PET o deformar los plásticos delgados. Es necesario asegurarse de que los sistemas de refrigeración por aire o agua sean eficaces. De lo contrario, no solo se corre el riesgo de dañar el producto, sino también de destruir la vida útil de la lámpara.
Cómo funciona realmente
En su interior, utilizamos una descarga de vapor de mercurio. Básicamente, la lámpara genera un arco eléctrico entre los electrodos, lo que hace que los átomos de mercurio se exciten lo suficiente como para emitir longitudes de onda UVC y UVB. Eso es lo que activa los fotoiniciadores presentes en la tinta. También nos aseguramos de que estos módulos sean reemplazables fácilmente. Hemos adaptado sus características eléctricas a los estándares del sector, ya que nadie quiere pasar el fin de semana modificando todo el sistema eléctrico.
Mantener todo en funcionamiento
Hay algo importante que recordar: no estábamos creando simplemente una bombilla, sino un módulo completo. El reflector y la carcasa están diseñados para dirigir la mayor cantidad posible de luz UV directamente hacia el material a imprimir. Pero si el reflector se ensucia o se agrieta, la eficacia de la curación disminuye drásticamente. Es necesario mantener esos revestimientos de cuarzo limpios. Puede parecer sencillo, pero es ahí donde la mayoría de las personas cometen errores. Si se acumula polvo, uno podría tener la tentación de aumentar la potencia de la lámpara para compensar. Pero eso no es buena idea. Solo acelerará el desgaste de los electrodos.